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La Fe tiene ya sus primeras campanas para que pacientes oncológicos celebren el fin del tratamiento


El Hospital La Fe de València ya tiene instaladas sus primeras campanas “por la salud” para que pacientes oncológicos puedan tocarlas como celebración del fin de su tratamiento, un sonido que “suena a gloria” y que supone el “inicio de una nueva vida que se nos brinda”.

Así lo han detallado Ascensión Franco, directora del área de Hospitales de Día y adjunta a Enfermera del Área de Oncohematología y la paciente María del Mar Martínez, también trabajadora del centro, y que ha sido la primera en tocarla en un acto muy emotivo, donde los abrazos han acompañado el final de este proceso que, en su caso, se ha prolongado durante cuatro meses “durísimos” por lo que cree que nadie debería pasar.

Se trata de una iniciativa de Músicos por la Salud, que está muy extendida en países de EEUU y cada vez más en el entorno europeo y, en el caso español, en diez centros y con 40 hospitales más en proceso o pendientes de instalarlas en sus áreas.

La ONG busca entidades que quieran patrocinar campanas que transmiten el “mensaje alegórico” de “yo ya he acabado, tú también acabarás” al resto de pacientes que esperan el fin de su tratamiento y escuchan sonar los tres toques cada vez que alguien lo supera, ha detallado Guillermo Giner, presidente y patrono fundador de la entidad.

María del Mar Martínez le ha puesto más sonidos a la campana que este martes ha podido tocar: “Suena a esperanza en mayúsculas, a luz, a aire fresco, a cariño; para la paciente que la toca es el inicio de una nueva etapa, de una nueva vida que se nos brinda”, ha enumerado, mientras que para los compañeros que siguen con los goteros “es un abrazo, es decirles: a pesar de que penséis que no vais a llegar, que vais a tirar la toalla, que es durísimo, el tiempo pasa y llegaréis a tocar la campana”.

Martínez explica que ella misma se planteó decir que no podía más, que sentía que “pasa la vida y no formo parte de ella”, pero el sonido de la campana “es una forma de decir que estamos juntos, no estáis solos, estáis en un hospital estupendo con profesionales estupendos y tocaréis la campana”.

“Parece que no es nada y es un mundo; va a dar mucho consuelo a los pacientes”, ha dicho, y ve un “privilegio, un honor” haber sido la primera en tocarla públicamente. “Solo siento gratitud inmensa a todos los que me han ayudado en estos momentos. Sin su cariño, sonrisas, su mirada hubiera sido insoportable. No hay palabras; es un gracias eterno que se lleva en el alma siempre”, concluye.

TIEMPO DE ESPERA

Franco ha explicado que en La Fe llevaban tiempo esperando conseguir la campana por lo que supone para los pacientes que están en proceso oncológico, una etapa en la que aparecen muchos efectos secundarios, y en la que van superando fases.

“Saber que se llega al final del camino y hay una campana de esperanza que pueden tocar y decir ‘etapa superada’ es el reconfortarse la persona misma y el resto de pacientes que la ven”, ha indicado la responsable del área, quien reconoce que, para el equipo sanitario, los tres toques le suenan a “gloria” y “se ponen los pelos de punta”.

“Los vemos venir cada 20 días a ponerse el tratamiento y vemos ese afán de superación, de lucha y esas ganas de superar el proceso por el que están pasando, que al hacer sonar la campana celebramos con ellos esa gran victoria”, ha dicho, y ha hecho notar que estas personas “están pasando su peor momento, es un ambiente hostil, vienen con tristeza” y necesitan “una acogida”, que termina con la meta de “hoy tocas la campana”. “Es la esperanza de que entras, ves la campana y sabes que llegará un día que saldrás de aquí tocándola”, ha resumido.

“DESESTIGMATIZAR EL CÁNCER”

Giner ha recalcado que la iniciativa Campanas por la Salud lo que intenta es “desestigmatizar el sufrir un cáncer” y que las personas que lo superan toquen la campana para transmitir un mensaje alegórico de esperanza: “Yo he acabado, tú acabarás también aunque tengas que estar unos días más soportando”.

Músicos por la Salud acompaña a las personas en hospitales e intenta que “los momentos que nadie queremos vivir se pasen mas rápido” a través de sus microconciertos. “Qué buenos malos momentos nos hacéis pasar”, explica que les trasladan los pacientes. Y es que el día que acuden al hospital, además del toque de la campana, los miembros de la ONG tocan, a modo de celebración, las canciones favoritas de pacientes o niños que finalizan el tratamiento esa semana.

Según un estudio realizado por la Fundación Musicoterapia y Salud, los microconciertos ayudan a reducir en un 27% la ansiedad de los pacientes y aumentan en un 88% el bienestar del enfermo. De acuerdo con estos resultados y las recomendaciones de la OMS de incluir el arte y la cultura en los sistemas sanitarios, la fundación ha logrado recientemente, que el Congreso de los Diputados realice una declaración institucional para comprometerse a desarrollar políticas que incluyan la música en nuestro sistema sanitario.



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